lunes, 19 de mayo de 2014

No nos merecemos esto




Representación de la avaricia, Francia, ca. 1440-1450. Fuente: discardingimages.com.


“Cada pueblo tiene el gobierno que se merece.” Eso repiten como pericos muchas personas en mi país, pero me niego a comulgar con esa idea. Si yo pensara que merecemos a nuestra clase política, tendría una pésima idea de mí mismo y de mi gente; necesitaría ser un masoquista o un estúpido. En definitiva no nos merecemos a este conjunto de corruptos, ignorantes y mercachifles que ostentan el poder.
En una sociedad tradicional, la casta política (los guerreros o kshatriyas) gobierna, pero siempre obedeciendo a la casta de sabios (los brâhmanes). Eso no es posible ahora ni aquí: aquellos que nos gobiernan no son guerreros sino comerciantes. Su obsesión por el poder enmascara una obsesión por el lujo y la comodidad: quieren el poder político solamente para hacer negocios a su antojo, pasando por encima de los demás, agotando los recursos naturales y hurgando como perros en busca de fisuras legales para despojar a quien estorbe sus planes. Ellos ven el derecho sólo como una herramienta para legitimar sus negocios, y si las leyes se les oponen, entonces las cambian como si nada. ¿Puede haber algo más aberrante?
El problema no es que hagan negocios, sino que el poder sea usado con ese fin. No pueden gobernar de otra manera, no puede ni pasarles por la cabeza gobernar por el bien común, no está en su naturaleza porque son comerciantes, no estadistas. Aman los lujos demasiado como para pensar ni un poco en su propio país. Ni siquiera tienen la idea (supravalorada, por lo demás) de un Estado-nación. Para ellos el país son sus propios parientes, sus amantes y sus socios comerciales.
Ante esta situación, no es de asombrarse que la última casta, los esclavos, esté tomando poder desde hace décadas por medios brutales. Mientras los políticos están demasiado ocupados en cómo negociar con los bienes de la nación para después despilfarrar en lujos que son una vergüenza, o en sacar de problemas a sus hijos mimados e irresponsables (unos verdaderos monstruos) gente que no tiene nada que perder se une como carne de cañón al crimen organizado, haciendo lo posible por que le toque una rebanada del pastel. Pero es que los mismos comerciantes-políticos son responsables de que exista cada vez más gente que no tiene nada, al agrandar la brecha entre ricos y pobres.
Si nuestro país tiene serios problemas no es porque los mexicanos seamos mejores o peores que la gente de otros países: es por las malas decisiones que han tomado nuestros políticos durante el proceso histórico del país, incluso desde el Virreinato, esa turbia etapa que ha dejado herencias tan profundas como la venta de cargos públicos. Aunque muchos mexicanos disfruten denigrando a su propio pueblo (acción absurda pero muy conveniente para los comerciantes-políticos), somos muchos los mexicanos trabajadores, solidarios, creativos, pensantes.
No merecemos a Rosario Robles acusando a las mujeres indígenas de tener hijos para recibir limosnas, después del despojo histórico y sistemático de tierras y bienes por parte de los gobiernos criollos y mestizos;1 ni llevando a cabo programas de "nutrición" con comida basura.2
No merecemos a las autoridades hipócritas solapando el despojo del sitio sagrado de Wirikuta contra los wixárika por intereses mineros.3
No merecemos tener en puestos políticos a perturbados mentales como Carlos Roger Priego Huesca,4 ni que salgan de la cárcel sin mayor problema fanáticos como Juan Iván Peña Néder (de segundo apellido libanés o sirio, pero no germánico, por cierto).5
No merecemos pagar pensiones vitalicias a los magistrados electorales6 sólo por la codicia de algunos políticos y la pereza de otros (como si no fuera suficiente mantener a los expresidentes).7
No; en definitiva no nos merecemos estos gobernantes.

Notas:
1. http://www.jornada.unam.mx/2014/05/02/politica/020n1pol
2. http://www.animalpolitico.com/2013/04/no-privatizamos-la-cruzada-contra-el-hambre-sedesol/#axzz32BTJjFvX
3. http://www.jornada.unam.mx/2012/12/05/sociedad/041n1soc
4. http://noticias.terra.com.mx/mexico/politica/asesor-en-la-camara-de-diputados-es-fascista,75cde643e094c310VgnVCM4000009bcceb0aRCRD.html
5. http://www.zocalo.com.mx/seccion/articulo/liberan-a-casinero-ex-asesor-de-gobernacion-1383382416
6. http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2014/05/16/pension-vitalicia-millonaria-a-magistrados-electorales-6830.html
7. http://www.animalpolitico.com/2013/01/pensiones-vitalicias-a-ex-presidentes-no-tienen-sustento-legal-investigadores/#axzz32BTJjFvX


Bibliografía recomendada:
Guénon, René, Autoridad espiritual y poder temporal, 1929.

Sanz Tapia, Ángel, “La justicia en venta. El beneficio de cargos americanos de audiencia bajo Carlos II (1683-1700), en Anuario de Estudios americanos, enero-junio de 2012, Sevilla.

domingo, 13 de abril de 2014

Pacquiao a la luz de Bruce Lee


Fuente de la imagen: HBO.com
En El Tao del Jeet Kune Do, Jun Fan dice:

La mayoría de los esgrimistas cuando están preparando un ataque o tratando de evitarlo avanzan y se retiran alternativamente. Este procedimiento no es aconsejable en la lucha porque el avance y la retirada durante el asalto deben efectuarse rápidamente, mediante saltos y a intervalos irregulares, de tal forma que el adversario no note la acción hasta que sea demasiado tarde. El contrario debe ser “adormecido”, entonces es cuando debe lanzarse el ataque tan rápidamente como sea posible, acomodándose a los movimientos automáticos del contrario (incluyendo la posible retirada).[1]

Justamente lo que hace Manny "Pac Man" Pacquiao es:

1)     mantenerse relajado a una distancia donde el contrincante no lo alcanza,
2)     romper el ritmo del contrario[2] al meterse de un paso largo a su distancia con un ataque veloz (con lo que Paul Vunak llama “instinto asesino”),[3] y
3)     retroceder para recuperar la distancia larga, regresando a una actitud relajada.

El dominio de esta estrategia, que en palabras puede parecer muy sencillo, pero requiere un entrenamiento constante y una gran conciencia del propio cuerpo, es lo que el filipino demostró en su segundo encuentro con Timothy Bradley, quien confiaba en la potencia de sus propios golpes, pero que, conforme se desarrolló la pelea, fue atacando con fuerza excesiva que se quedó sin efecto al perder la técnica.
A lo largo de casi toda la pelea, Bradley fue hacia delante, pero sus desplazamientos, poco a poco, dejaron mucho que desear, pues perdió el equilibrio al menos en dos ocasiones, no sólo por los golpes recibidos, sino por estar mal parado. Su movimiento de cintura lo salvó en más de una ocasión, pero no hizo caer en la desesperación al filipno.
En esta ocasión vimos a Pacquiao más cerca de aquel extraordinario boxeador al que estábamos acostumbrados: sus atributos físicos, su técnica y su estrategia le llevaron a meter en su juego a Bradley y dominar la pelea, excepto en un par de rounds. En vez de limitarse a movimientos de cintura, cuando se ve acorralado suele salir con un elegante desplazamiento lateral. Un excelente regreso del ídolo filipino, nuevamente campeón de peso Welter de la OMB, que mostró su superioridad boxística de manera más evidente que en el encuentro anterior con Bradley, cuando los jueces sorprendieron con una decisión en favor del estadounidense.


NOTAS:



[1] Bruce Lee, El Tao del Jeet Kune Do, Madrid, Eyras, 1990, p. 140 [consultado en línea, en abril de 2014. Las cursivas son mías].
[2] “Normalmente dos luchadores de igual habilidad pueden seguir sus movimientos recíprocos, y a menos que exista una diferencia considerable en velocidad, llegan a empatar. [...] Si el ritmo ha quedado bien establecido, existe una tendencia para continuar según la secuencia del movimiento. [...] El hombre que pueda romper ese ritmo mediante una ligera vacilación o un movimiento inesperado, podrá ahora lanzar un ataque o contraataque con tan sólo una velocidad moderada; su contrario, que está preparado en su movimiento motor para continuar con el ritmo anterior y antes de que pueda adaptarse al cambio, habrá sido alcanzado.” Lee, O. cit., p. 63.
[3] Paul Vunak comenta: “Para lograr el potencial copleto del instinto asesino, nosotros debemos controlar absolutamente nuestras emociones. Tenemos que ir de una máquina fría, e insensible a la rabia irrefrenable de un oso pardo y volver atrás en un segundo, si la situación lo requiere.” V. Vunak, Paul, “Instinto asesino”, en Ronin. Revista y agenda marcial, Año 1, Núm. 4, abril de 2010, p. 25.

miércoles, 9 de abril de 2014

El criterio que no entiendo



La Ortografía de la Real Academia Española (edición de 2010) es un documento que puede despejar bastantes dudas y plantea muchas otras. Una de las inquietudes que me deja es acerca de la utilidad de cierto criterio para la puntuación de los diálogos. La Ortografía indica en su página 376:

c) Cuando el comentario del narrador no va introducido por un verbo de lengua y el parlamento precedente constituye un enunciado completo, las palabras del personaje se cierran con punto —o, según sea el caso, con cierre de interrogación, de exclamación o puntos suspensivos— y el inciso del narrador se inicia con mayúscula:
—No se moleste. Cerró la puerta y salió de mala gana.[...]
—¿Puedo irme ya?Se puso en pie con gesto decidido.
—Si te viera tu madre...Lágrimas de emoción asomaban a sus ojos mientras contemplaba, arrobado, la escena.
—No te preocupes.Le sostuvo la mirada, desafiante—. Sabré encontrar la solución sin tu ayuda.

¿Por qué preferiría no acatar este criterio?
1) Porque en los libros que he leído a lo largo de mi carrera, ya sea por placer o por trabajo, publicados por diversas editoriales (incluso textos de los sellos y autores más prestigiosos, ya sean en sus divisiones españolas o latinoamericanas), francamente casi nunca se aplica.
2) Porque su utilidad no es evidente. ¿Su uso mejora en algo el texto?, ¿lo hace más comprensible? ¿Qué se supone que nos indica su uso?, ¿que el verbo con que inicia la intervención del narrador no es “de lengua”? ¿Acaso no lo sabemos ya con la sola lectura del mismo verbo, como cerró en el primer ejemplo?
3) Porque no es claro en qué casos aplicarlo. ¿Hacer una pausa, callarse, modificar el volumen, suspirar o gimotear mientras se habla son verbos “de lengua”? Podríamos discutir la pregunta anterior sin llegar a un acuerdo. (El chiste con lamer o lengüetear es demasiado evidente). ¿Y si el verbo “de lengua” no va al inicio, sino al final o en medio de la intervención del narrador, como en los siguientes ejemplos?

—No se moleste. —Carolina habló por fin.
—No se moleste. —Se levantó al tiempo que hablaba.
—Yo lo sé. —Con voz de indignación repite.

Creo que daríamos a entender exactamente lo mismo si lo hubiéramos redactado así:

—No se moleste —habló por fin Carolina.
—No se moleste —habló al tiempo que se levantaba.
—Yo lo sé —repite con voz de indignación.

Entonces, nuevamente, ¿de qué sirve ese detalle de puntuación?


4) Porque el “cazar” estos detalles nos puede distraer de verdaderos errores y erratas que se hallen incluso en el mismo enunciado.

Así, pues, si alguien me puede dar una explicación de para qué diantres guardar ese escrúpulo, que me parece un verdadero tiquismiquis, lo agradeceré mucho. Sospecho que podría explicarse desde la gramática y no desde la ortografía. Mientras tanto, acato instrucciones.

jueves, 6 de marzo de 2014

La “princesa” que inducía al suicidio


Imagen:
http://commons.wikimedia.org/wiki/File:LA2-vx06-konsthallen-skulptur.jpg 

No seré apapachador. Una vez más, la tecnología se usa para lo que no fue hecha: el blog La manzana envenenada, escrito por un(a) tal “Sakuritha Princesa” es una muestra de la ceguera y el egoísmo de nuestra cultura occidental y moderna, que en esta ocasión se ensaña contra las niñas y las adolescentes. Es una de tantas páginas de “amigas de Ana y Mía” (anorexia y bulimia), con un catálogo enorme de “concejos” [sic], por ejemplo, sobre cómo vomitar sin ser descubierta o qué tipo de alimentos se vomita con mayor facilidad, así como una serie de “máximas” que constituyen un verdadero plan de enajenación y muerte.
La anorexia y la bulimia son sólo dos de las enfermedades de hoy (tan terribles como absurdas), junto con la vigorexia, la ebriorexia, la acumulación de objetos o de animales, la compra compulsiva, la depresión, el estrés, la adicción a sustancias psicoactivas, a las compras, a las redes sociales, a las cirugías… la mayoría de estos padecimientos ni siquiera eran imaginables hace unas décadas.
Se sabe que uno de los factores que desencadenan las dos primeras enfermedades de la lista es la presión social y familiar: a la mujer se le exige ser “perfecta”, ya sea directamente, como cuando en casa se le solicita mucha mayor cooperación que al hombre; o veladamente, como cuando los medios de comunicación bombardean a la gente con un modelo de belleza europeo que la mayor parte de la humanidad jamás alcanzará. Hay que decir que 1) entre los mismos europeos, pocos tienen las características de complexión y estatura de este modelo, y 2) no es sólo un modelo excluyente, sino además distorsionado.
En muchas páginas de internet como la mencionada, las personas con anorexia o con bulimia se autodenominan “princesas”, y al prejuicio racial se unen el de clase y el de género. ¿De dónde sale ese significado torcido de la palabra princesa? Las princesas de verdad (como Ana del Reino Unido) tienen muchas actividades más importantes que vomitar o mirar la báscula. Sin que quiera simplificar las cosas ni hablar de una sola causa, ¡cuánto daño han hecho las películas de Disney, la industria de la moda y la cosmética! No sería justo atribuirles toda la responsabilidad, pero hay que reconocer que contribuyen con gran entusiasmo a agravar muchos problemas derivados de la falta de autoaceptación. Como es de esperarse, la postura de la autora de la citada página es de cerrazón absoluta desde las primeras líneas, que transcribo a continuación:

¿Para que entran en este blog?
¡¡¡Si no les gusta no entren!!!

Les doy un concejo, si este blog no les importa tanto como el tema de ana y mia pues no me importa. Nada mas reserven sus comentarios para alguien que les importe.Eh leido sus comentarios insultanto al blog y a las princesas, en lugar de hacer algo al respecto escriben esos comentarios que no nos afectan en nada. Ademas, este blog no es para wannas, es para las princesas!!! que hacen aqui otras personas que no lo son?Pues, yo creo que ustedes (los que entran en este blog, leen los concejos, tips, etc) lo que quieren es buscar la forma de poder pertenecer a nosotras.Nos tienen envidia porque las princesas somos perfectas, delgadas, muy bellas y todos nos quieren. Pero a ustedes no, son feas, gordas, aun mas inseguras que nosotras.

Ojalá que todas las incongruencias, las pésimas redacción y ortografía fueran suficientes para que nadie entendiera una palabra de esa página. Más valdría que el (la) autor(a) nunca hubiera aprendido a teclear. El egoísmo y el odio a la vida por parte de esta persona no se limitan a sí misma: su propósito evidente es manipular a otros y agudizar su enfermedad, como lo demuestra un análisis de su discurso:

Yo defiendo a las princesas, no es que me importen sus comentarios pero algunas veces pueden ofender a las princesas y no dejare que pase eso.

Para todas mis queridas princesas, estoy con ustedes, las defiendo, y cuando ya la luz se halla apagado en sus corazones pueden buscarme y yo sere la que consiga prender ese fuego que nos une. [Sic. El resalte tipográfico es mío.]


A quien me responda que cada cual es libre de hacer lo que quiera con su vida, le recuerdo que en efecto así es… si se trata de una persona irresponsable. Nadie que sea consciente acabará con su vida, pues no le pertenece (en el mejor de los casos comprenderá que le pertenece a la Divinidad, llámenle como quieran, y en el menos malo de los casos, pensará que le pertenece a su sociedad); y antes de que me repliquen, aclaro que exceptuamos de esta lógica a los enfermos terminales y a aquellos que sacrifican su vida en el cumplimiento de su deber. Nadie que sea responsable es realmente libre, o mejor dicho, sólo se puede ser libre en el sentido que menciona Titus Burkhardt respecto del ajedrez: siguiendo las reglas de cada pieza, las posibilidades son indefinidas; por el contrario, querer romper la Ley (así, con mayúscula) sólo garantiza que uno mismo se rompa contra ella.
Pero, por si fuera poco, ¿quién es “Sakuritha Princesa”? ¿Es que siquiera se puede tener la certeza de su identidad? Hombre o mujer, adolescente o adulta, ¡no se sabe! (de la tercera edad no puede ser, por su pésima redacción y limitadísimo lenguaje). Y sin embargo, muchas niñas y niños la(o) convierten en su guía.
Los autores de este tipo de páginas ¿tienen un problema? Sí. ¿Tienen el derecho de recibir ayuda? Indudablemente. ¿Tienen derecho a no ser juzgados por su enfermedad? Claro. ¿Tienen derecho a ser felices? ¡También! ¿Tienen derecho de expresarse libremente? Sí… hasta cierto punto: el derecho que no tienen es el de inducir a otros a la muerte. Reproduzco, únicamente como materia de reflexión, el capítulo IV del Código Penal para el Distrito Federal:

CAPÍTULO IV
AYUDA O INDUCCIÓN AL SUICIDIO
ARTÍCULO 142. Al que ayude a otro para que se prive de la vida, se le impondrá prisión de uno a cinco años, si el suicidio se consuma. Si el agente prestare el auxilio hasta el punto de ejecutar él mismo la muerte, la pena aplicable será de cuatro a diez años de prisión.
Al que induzca a otro para que se prive de la vida, se le impondrá prisión de tres a ocho años, si el suicidio se consuma.
Si el suicidio no se consuma, por causas ajenas a la voluntad del que induce o ayuda, pero sí se causan lesiones, se impondrá las dos terceras partes de la pena anterior, sin que exceda de la pena que corresponda a las lesiones de que se trate. Si no se causan éstas, la pena será de una cuarta parte de las señaladas en este artículo.

ARTÍCULO 143. Si la persona a quien se induce o ayuda al suicidio fuere menor de edad o no tuviere capacidad de comprender la relevancia de su conducta o determinarse de acuerdo con esa comprensión, se impondrán al homicida o inductor las sanciones señaladas al homicidio calificado o a las lesiones calificadas.

Artículo 143 Bis. En los supuestos previstos en los dos artículos anteriores no integran los elementos del cuerpo del delito de ayuda o inducción al suicidio, las conductas realizadas por el personal de salud correspondiente para los efectos del cumplimiento de las disposiciones establecidas en la Ley de Voluntad Anticipada para el Distrito Federal.
Tampoco integran los elementos del cuerpo del delito previstos en el párrafo anterior, las conductas realizadas conforme a las disposiciones establecidas en la Ley de Voluntad Anticipada para el Distrito Federal suscritas y realizadas por el solicitante o representante, en el Documento de Voluntad Anticipada o el Formato expedido por la Secretaría de Salud para los efectos legales a que haya lugar.*

Las pesquisas de victimarios y víctimas podrían ser realizadas por un cuerpo de ciberpolicía... si no hubiera que atender otros problemas, tan graves como la pornografía infantil. Ignoro si en México pueda ser tipificada como delito la inducción al suicidio por medios electrónicos y si estos consejos, con posibles consecuencias mortales a largo plazo, califican legalmente como tales, aunque no proporcionen directamente los medios materiales para el suicidio. Pero más allá de las legislaciones, que siempre son perfectibles, estos consejos de amigas de ana y mía son un crimen, aun cuando sus autores ni siquiera lo entiendan.
Por último, ante esta avalancha de factores que propician tales enfermedades, los padres tenemos la obligación de estar atentos a nuestros hijos y proporcionarles las herramientas para evitarlas, que incluyen una formación integral en valores, el combate a los estereotipos, la eliminación de la violencia intrafamiliar y la promoción de hábitos sanos como la alimentación y el ejercicio físico adecuados, entre otros.

* NOTA: “Código penal para el Distrito Federal”, en Gaceta Oficial del Distrito Federal, 16 de Julio de 2002, pp. 32-33:

Página que hace daño:

Información sobre trastornos alimentarios:

jueves, 27 de febrero de 2014

Los oscuros mapas del amor

de Mario Del Valle


El trabajo del poeta se desarrolla en los dominios de un dios paciente: esfuerzo y constancia, búsqueda y experimentación... voluntad largamente moldeada que se traduce en la palabra exacta, el ritmo preciso y la imagen poderosa. Pero nada sería de esta obra sin el fuego y la intuición del poeta: de otro modo estaríamos hablando de filosofía o de otra disciplina. El arte del pintor no sigue caminos distintos: la obra nace en la mente del artista, llega a sus manos y es obligada a crecer a fuerza de ímpetu y rigor, para alcanzar a su público (concebido y amado incluso desde antes de realizar la obra, como apunta Pavese), y cobra existencia como un lenguaje en llamas que ya no pertenece sólo al artista.
Mario del Valle conjuga en su obra las esencias del pintor y del poeta: está habitada por imágenes a veces brillantes, a veces tenebrosas; imágenes que se alejan o se acercan; su técnica transgrede la preceptiva clásica, pero sólo después de asimilarla y trascenderla; pero siempre, y esto es lo más importante, el poeta hace al lector-vidente partícipe de su punto de vista, como ante un cuadro. Esto parecería el resultado lógico y hasta modesto de la creación artística, pero ante las tendencias actuales, ante las muchedumbres de autores que sólo están enamorados de sus propias voces, la poesía de Mario del Valle es exigente pero comprensible; es actual pero no “de moda”; es apasionada en la medida en que es poesía, pero no frívola ni panfletaria. Su más reciente poemario, Los oscuros mapas del amor, da testimonio de ello.
En el poema “Vanidad”, el escritor aborda su autoconciencia como ser humano y poeta:

Estuve a punto de romper estas palabras
escritas con lápiz sobre una vieja hoja de papel.
Después, cuando las volví a leer,
en el silencio donde la gente pobre se junta,
en los andenes de trenes olvidados
por el rumbo de Buenavista,
vi su pobreza y quise olvidarlas.
Pero ciego de vanidad las guardé conmigo.

En la mejor herencia de los trovadores provenzales, también canta a la amada, como en este fragmento de “Música secreta”:

Suena a lo lejos una música secreta:
es como la lluvia, es una esponja con lluvia,
es música de cuerdas,
y yo miro por la cerradura del mundo,
las hermosas extravagancias
que hacemos para encontrarnos.

Al poeta le acosan las mismas preguntas que al resto de los humanos, pero saca luz de donde aparentemente no la hay, como leemos en este fragmento de “Dueto”:

Un templo de palomas me cierra el paso.
Repentinos pájaros me dicen adiós y lúgubres
casas abandonadas me abrazan como al amante
recién llegado. A hurtadillas bebo el agua del río
que pasa y no sé nada. Y un minuto de aire
me persigue con pies delincuentes y me dice:
la suerte está echada.

“En contra” nos comparte una inconformidad cada vez más actual:

Detesto las civilizaciones avanzadas:
son una máscara de hierro: una farsa.
no me gustan sus formas ni su muerte ni su lujo.
Pero amor mío, tengo furia y solamente
tú me absuelves.
Estas palabras son un poema, un poema de odio.

La muerte es la misma para todos,
pero la prefiero sin el ácido del rencor
o el placer vicioso del fusil.

En “Tres poetas surrealistas”, Mario del Valle nos recuerda lo dudoso de la superioridad humana, aunque sin poses de antiespecismo ni otras patrañas posmodernas:

Y de pronto Alex me miraba: ¿yo era el gorila?
Y yo miraba a Alex: Alex era el gorila?
Estábamos enjaulados por unos bribones
y yo lloraba desconsoladoramente
y Alex me consolaba como a un gorila enjaulado.
La escena semejaba la de un par de malhechores,
de borrachos dementes corriendo por el mundo.
Pero al gorila lo llevábamos en el alma.

Estamos ante un escritor de largo oficio, que no se deja seducir por el éxito fácil de la pirotecnia (la puntuación extravagante, la onomatopeya “divertida”, la pose insostenible ni, mucho menos, la “irreverencia” gratuita del novato...). Con un respeto (hoy día extraño) hacia la inteligencia de su público, una amplia cultura, una lúcida sensibilidad y el ritmo del verdadero artista, el autor de Los oscuros mapas del amor nos muestra que estaos lejos de agotar los caminos de la poesía.
Mario del Valle es poeta, pintor y editor. Entre su obra literaria destacan Línea rota (Instituto de Cultura Hispánica, 1973), Río de la memoria (El Rehilete, 1982), Trazos de la serpiente (Joaquín Mortiz, 1992) y Luz de plomo (Gráfica Uno, 1996).
Ha editado obras de escritores tan importantes como Octavio Paz, José Emilio Pacheco, Cesare Pavese, Charles Baudelaire, Jaime Sabines, Carlos Pellicer, Álvaro Mutis, Roberto Carifi, Ignacio Orendain, Efraín Huerta, Enrique González Rojo, Otto-Raúl González, Carlos Illescas y Elvia de Angelis.

http://papelesprivados.weebly.com/ediciones-papeles-privados.html


martes, 1 de octubre de 2013

Gilgamesh: memoria oral, escrita y gráfica

Entonces diré así, amigo mío: / “Puesto que tengo miedo / habré de ir.”
Gilgamesh

La conciencia de la muerte y la angustia que ésta provoca están presentes en toda cultura humana, y el Poema de Gilgamesh, plasmado por escrito hacia el año 2500 a. C., trata este tema. Jorge Silva Castillo asumió la titánica labor de hacer una traducción al español directa del acadio, la cual fue publicada por el Centro de Estudios de Asia y África, de El Colegio de México, en 1994. Esta edición cuenta con un prólogo y un prefacio esclarecedores, además de una tabla donde se contrasta el desarrollo de la obra con los sucesos históricos de la época, un mapa histórico de Oriente Medio y una representación gráfica de cómo concebía la cultura mesopotámica el universo —clarifica también algunos pasajes del Génesis, como el del diluvio (Gen. 7: 11)—.1 Cuenta, además, con notas al pie que apoyan cuestiones relativas a la comprensión del texto y notas al final, que profundizan en aspectos lingüísticos y formales.



Fuente: Anónimo, Gilgamesh o la angustia por la muerte. Poema babilonio (trad. Jorge Silva castillo), El Colegio de México, México, 1997, p. 46.

La trama es aparentemente sencilla: Gilgamesh, rey de Uruk, es joven, fuerte y valiente, pero soberbio y cruel. La diosa Ishtar decide castigarlo enviando en su contra a un ser salvaje llamado Enkidú, pero después de que éste vence al gobernante en una lucha, se vuelven amigos y emprenden una serie de hazañas heroicas, que terminan cuando Enkidú muere. La perspectiva de la propia muerte se vuelve insoportable para Gilgamesh, quien decide buscar en el inframundo al único humano inmortal —Utanapíshtim, el sobreviviente del diluvio— para arrancarle el secreto de la inmortalidad. Después de un épico viaje, Gilgamesh encuentra al sabio, quien le explica la imposibilidad de su propósito, pero le indica dónde encontrar la planta de la eterna juventud. Gilgamesh la obtiene, tras grandes dificultades, sin embargo la Serpiente se la arrebata y el héroe vuelve a su vida de monarca.
Hasta aquí lo que vemos en los cursos relámpago de nuestra educación básica; sin embargo, una edición como la de Silva Castillo nos permite acercarnos más a la grandeza de esta obra. Hay algunos aspectos que llaman mi atención. El primero es la honda sensibilidad salpicada de naturalismo del antiguo pueblo que acuñó el poema. He aquí un fragmento que me recuerda cierto poema mexica:

La humanidad lleva por nombre
“Como caña de cañaveral se quiebra.”
Se quiebra aun el joven lleno de salud,
aun la joven llena de salud. […]
Las efímeras que van a la deriva
sobre el río
[apenas] sus caras ven
la cara del sol,
cuando, pronto,
no queda ya ninguna.
¿No son acaso semejantes
el que duerme y el muerto?2

Este lirismo contrasta por momentos con secuencias donde se habla de la fuerza bruta:

Saltó Enkidú y asió
al Toro de Cielo por los cuernos.
Echó el toro
por delante babas
y por su cola
arrojó estiércol.3

El segundo aspecto que me entusiasma es un tema de una gran fineza. Enkidú, es creado como un ser salvaje que convive con las bestias; sólo así tendría la fuerza para derrotar a Gilgamesh en una lucha, a pesar de ser más bajo de estatura que el monarca. Antes de ese enfrentamiento, actuando con astucia, el rey envía a una mujer a seducir a Enkidú, para quitarle su condición salvaje: la violencia primitiva atenuada por el amor erótico. Después de que el salvaje ha tenido intercambio carnal con Shámhat la hieródula (aquella sacerdotisa que en el Antiguo Testamento llevará el infamante nombre de “prostituta”),4 ha cambiado y hasta las mismas gacelas, con quienes recorría las estepas, huyen de él. Por si fuera poco, el encuentro era inevitable pues Gilgamesh, además, suele disfrutar por la fuerza a las recién casadas. Cuando Enkidú ya es amigo el monarca, sabiendo que los dioses están descontentos contra él, y temiendo en consecuencia por la vida de éste, maldice a Shámhat, la hieródula:

Que la espuma de la cerveza impregne
tu hermoso seno
y el vómito del borracho manche
tu vestido de fiesta […]

Que sea tu morada el cruce
de los caminos;
tu albergue el despoblado y tu puesto
la sombra de las murallas.
Que abrojos y espinas
descarnen tus pies […]
Que te den bofetadas
ebrios y borrachos
y te traten
a gritos.5

El dios Shamash lo reprende:

¿Por qué maldices, Enkidú,
a Shámhat, la hieródula,
quien te hizo comer el pan
destinado a los dioses
y te hizo beber la cerveza
destinada a los reyes,
te revistió con vestidos
como un príncipe
y te consiguió por compañero
al soberbio Gilgamesh?
Ahora, Gilgamesh,
como hermano mayor,
te hará reposar
en un gran lecho. […]
hará que llore por ti la gente de Uruk,
y por ti guarde luto.6

Tenemos, entonces, que son de humanos tanto el amor erótico, que reproduce la vida, como la piedad para con los difuntos. Hay que agregar a esto que la cerveza es la bebida de los hombres (pues es fabricada por éstos) en oposición al agua, el líquido destinado a los animales. Entraríamos en un terreno muy vasto si profundizáramos ahora en el simbolismo de la bebida especial, pero cabe recordar las bodas de Canaán7 y los textos sufíes8 donde el vino tiene un significado sagrado.
Pasando a otro asunto, desgraciadamente no tenemos una descripción más amplia, pero sería interesante conocer el tipo de lucha de sostienen Gilgamesh y Enkidú: sólo sabemos que el objetivo es hacer que el contrario toque la tierra con la rodilla. ¿Sería acaso parecida a la lucha canaria? En la página 36, el traductor menciona un tipo de lucha como parte de la fiesta en honor a Gilgamesh, lo que nos recuerda la inclusión del combate en los ritos funerarios del ambiente helénico, como queda asentado en Iliada XXIII: 618ss. Volviendo a los héroes babilonios, cabe recordar que no se trata de una lucha a muerte, sino una ritual. Del tema del combate pasamos al de las armas y armaduras, acerca de lo cual Silva Castillo nos da un dato que sitúa a estos personajes en un plano sobrehumano: cada uno lleva encima más de 300 kg. Como en todo texto antiguo, se habla de la humanidad presente como de un linaje disminuido.
Llaman la atención también algunas situaciones en concordancia con el antiguo Testamento, además del diluvio y la hieródula ya mencionados: 1) cuando Enkidú realiza los ritos durante el viaje hacia el bosque del monstruo Humbaba (ritual que nos daría una magnífica obra de arte secuencial), ofrece harina tostada (¿será la “flor de harina” que se menciona en la Biblia? (Lev 2: 2); 2) Cuando Anu, de acuerdo con Ishtar, decide enviar al Toro del Cielo para que mate a Gilgamesh, ella menciona que, por hacerlo, “habrá siete años de paja… / tendrás que almacenar alimentos para el pueblo.” Esto recuerda cuando José el soñador interpreta el sueño del Faraón (Gén 41: 1-49); 3) el gesto de despeinarse como señal de duelo (p. 123); 4) “Mi amigo ha vuelto al barro”, dice Gilgamesh en la página 153, y nos recuerda inevitablemente no sólo la creación de Adán (Gén 2: 7) sino el ritual del Miércoles de Ceniza.
El poema concluye magistralmente, pues se repite una descripción de la muralla de Uruk que está al inicio el poema; dicha obra material es emblema del poder real, expresado en los logros tecnológicos y el contexto citadino.
Por último, desgraciadamente no cuento con las fichas bibliográficas, pero la leyenda de Gilgamesh habitó mi mente, durante muchos años antes de leer esta versión, gracias a las acuarelas de un hermoso libro infantil, donde el lector ve alejarse a la serpiente, no como nadan éstas naturalmente, ondulándose izquierda a derecha, sino definiendo con su cuerpo unos arcos fuera y otros dentro del agua: en tonos de verde y azul se alcanza a distinguir cómo el reptil cambia rápidamente de piel, compartiendo el lector su asombro y su punto de vista con el mismísimo Gilgamesh, rey de Uruk. La otra huella en mi memoria visual la constituye una adaptación a cómic sin texto, en un libro de español para secundaria titulado Generando, donde el dibujante plasmó a un Gilgamesh que camina en medio de tinieblas, cubriéndose los ojos con un antebrazo (al leer la versión de que hablamos hoy, el lector comprenderá los alcances de la interpretación gráfica); el artista realizó trazo y entintado —lo entendería yo años después— que emulan soberbiamente el trabajo de Joe Kubert, uno esos dibujantes cuya obra gráfica embelleció los simplones argumentos de las tiras dominicales de Tarzán.

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NOTAS:
1. “El año seiscientos de la vida de Noé, el mes segundo, el día diecisiete del mes, en ese día saltaron todas las fuentes del gran abismo, y las compuertas del cielo se abrieron, y estuvo descargando la lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.” Biblia de Jerusalén, Desclée de Brouwer, Bilbao, 1988, p. 20. Las cursivas son mías.
2. Anónimo, Gilgamesh o la angustia por la muerte. Poema babilonio (trad. Jorge Silva castillo), El Colegio de México, México, 1997, pp. 160-161.
3: Ibidem, p. 111.
4. Dt. 25: 18-19.
5. Anónimo, Gilgamesh… pp. 121-122.
6. Ibidem, p. 122.-123
7. Jn 2: 1-13 y Mt. 26: 27-28.
8. Sheikh Muzaffer Ozak Al-Yerrahi Al-Halveti, El amor es el vino, Cap. 2.